¿Qué hacemos con los libros?

Me encanta leer. Desde la infancia. Y muchos de mis recuerdos están asociados a un libro. Adquirir uno nuevo  es emocionante:  tienes la  certeza de que vas a pasar buenos ratos.

Hace tiempo leí una entrevista a un filósofo que se definía como “lector voraz”. Tenía miles de libros. Comentaba que fue así, hasta que un día cayó en la cuenta de la pérdida de  tiempo, espacio y dinero que le suponía. Tiempo, clasificando y limpiando libros; Espacio, almacenándolos por todas partes; Dinero, comprando estanterías donde almacenarlos. Decidió no continuar. Donó libros, vendió libros y desde entonces los dejaba sin exigir devolución. Explica que obtuvo más tiempo, más espacio y más dinero. Y continuó siendo un lector voraz.

¿Quién no se ha visto, alguna vez, reflejada en esta situación?.

 

Papel vs. Electrónico: ¿de qué lado estás?

Y yo me pregunto, ¿realmente hay que elegir?

El Libro de Papel (incluyo los tebeos en esta categoría) implica algo más que la lectura. Es el tacto, el olor, la adquisición del mismo.  Recorrer unas estanterías llenas de libros,  viendo portadas, contraportadas, abrirlos y ojear sus páginas. Cada uno es único por su diseño, la calidad del papel o su encuadernación. Nos atraen. Elegir un libro físico, es toda una experiencia.

El problema llega cuando ACUMULAMOS en exceso. O no son demasiados, pero el espacio en nuestra vivienda es escaso. Somos incapaces de deshacernos de los libros, incluso de aquellos que ni siquiera terminamos porque no nos gustaron.

Ocupan (mucho) espacio físico y cogen polvo. Requieren muebles donde almacenarlos (eso si los tenemos en casa, porque en ocasiones, se guardaron en cajas en la última mudanza,  o porque “los vamos a regalar”  o porque “no me gustaron, los dejo ahí” y siguen en el trastero, sin uso y estropeándose). Empleamos un tiempo, que a veces ni tenemos, en limpiarlos y ordenarlos.

 

El Libro Electrónico.  Imposible negarlo: es MUY práctico y útil. Nos permite almacenar muchos libros y transportarlos fácilmente porque no pesa. Esa disponibilidad, fomenta la lectura. No necesitamos varios dispositivos electrónicos: leído el libro, lo eliminamos del disco. Compramos libros en cualquier lugar y a cualquier hora. Desde el texto, se accede al diccionario. Seleccionamos el  tamaño de letra (cada vez ¡más grande!). Son muy cómodos en la playa   😉

¿No hay contras?… Sí, por supuesto. No se pueden prestar:  si dejas tu dispositivo, tu no lees.  A menudo, no recordamos el título de lo que estamos leyendo… lo confieso… no es lo mismo abrir el libro por una pantalla que cogerlo físicamente y ver la portada. Obvio. Si nos quedamos sin batería, ¡se acabó la lectura!. Puede perjudicar la vista.  Y, lo más importante: no transmite la misma sensación que uno de Papel.

Dejar de acumular 

No renuncio al  Libro de Papel. Tampoco al Libro Electrónico.  Pero sí podemos EVITAR LA ACUMULACION.

Donar / Vender pero no almacenar. Echemos un vistazo alrededor: Libros infantiles, libros de cursos pasados, enciclopedias antiguas, colecciones ya leídas, libros en cajas, libros que no hemos leído en años y, aún así, seguimos comprando otros … Ya estás visualizándolos todo, ¿verdad? …     ¿Porqué no dejar que otros les den un mejor uso?.

 Alternar. Yo utilizo ambas opciones. Pero las alterno: un libro en papel, uno electrónico. Puedes hacerlo así sin más o siguiendo algún criterio. Ahí van varios ejemplos. En idioma extranjero en electrónico (por la facilidad del diccionario) y en papel en español. O libros con mapas y fotos en papel, y libros sin imágenes en electrónico. Por épocas: en verano electrónico (es más útil para viajar) y en invierno, papel. El tamaño también importa: libros que pesen en electrónico,  y los más ligeros en papel.

Comprar libros de segunda mano. Reducimos el gasto y mejoramos nuestra propia huella ecológica.

 Acudir a las Bibliotecas Públicas.  Disfrutamos de la experiencia de elegir un libro pero evitamos la acumulación innecesaria. ¿Cuánto hace que no visitas una? . Recuerda que también puedes solicitar libros electrónicos    https://www.instagram.com/p/BlVZUsAA3cl/

 Prestar. SIN devolución.  Siempre tengo un libro esperando su momento y no me da tiempo a releer. ¿Tiene sentido seguir guardando los leídos?. 

 Y pedir prestado. Por supuesto. 

 

Qué hacer con los libros

De acuerdo, llegados a este punto, estamos decididos a desprendernos . Pero, la pregunta del millón: ¡¿cómo hacerlo?!.  Aquí es donde nuestra voluntad y ánimo, desaparecen. No sabemos cómo…  ¡Se acabaron las disculpas!. Aquí os muestro varias posibilidades. Sólo se trata de escoger la que más nos convenga. Y EMPEZAR.

Para DONAR/REGALAR:  

  • Librerías o tiendas Solidarias son establecimientos que recogen objetos para su posterior venta a precios módicos. Destinan la recaudación a un fin social. Buscar en tu ciudad.
  • Puntos de Bookcrossing: o intercambio gratuito de libros. Deja un libro y llévate otro a cambio. En la página web https://www.bookcrossing.es/home/ tienes toda la información.
  • Centros cívicos vecinales. Busca en tu barrio, seguro que hay alguno.
  • Bibliotecas de colegios. Libros infantiles, de adolescentes o de consulta en buen estado.
  • Proyecto solidario:  http://www.telodoygratis.com/tdg/servlet/comofunciona      te permite donar directamente, sin intermediarios, y siempre tú decides a quién donarlo.
  • Tuuulibrería– Asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es facilitar el acceso a la cultura. Sólo Madrid y Barcelona . http://www.tuuulibreria.org/faq

Para VENDER/COMPRAR:

Para RECICLAR: 

  • Si el libro está realmente inutilizable, se depositará en el Contenedor Azul.

Como siempre, me encantaría conocer vuestra opinión.

Gracias por acompañarme.

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